Del bordado al vinilo, sin desviarse
Identidad de marca con manual propio, aplicaciones sobre uniforme, papelería, señalética y vehículo, y la migración de su web de WordPress a un sitio hecho a medida, para una empresa de pintura residencial y comercial de San José, California.


- Cliente
- Dezma Pro Painting
- Tipo de negocio
- Pintura residencial y comercial
- Área de servicio
- Branding
- Ubicación
- San José, California
- Año
- 2026
Servicios entregados
- Diseño de marca
- Manual de identidad
- Papelería
- Uniformes y textil
- Señalética
- Rotulación de vehículo
- Migración desde WordPress
- Diseño web
El reto
Una empresa de pintura se juzga por el acabado, y el primer acabado que ve un cliente no es una pared: es la furgoneta que aparca delante de su casa y el mono de quien se baja de ella. Dezma trabajaba bien y no tenía forma de demostrarlo antes de entrar. Faltaba la marca que hiciera que el rótulo del vehículo, el bordado del uniforme y el cartel de la acera se reconocieran como una sola empresa. Y su web era una plantilla de WordPress: bonita por fuera, con el contenido atado a un constructor visual y sin nada que la separase de las otras cuarenta empresas de pintura del área de la bahía.
Lo que hicimos
El identificador sale de las propias iniciales: la «D» y las dos «P» se resuelven como una sola forma que además dibuja un rodillo de pintura, así que el oficio se lee antes que el nombre. La construcción está fijada sobre retícula con una inclinación constante de 80 grados, y de ahí bajan el área de respeto medida sobre el propio logotipo, la escala de reducción hasta el 20 % y las variantes monocromáticas. Dos colores principales —Azul Francés y Verde Brillante— y tres secundarios, cada uno con su equivalencia HEX, RGB y CMYK escrita, porque un rótulo de vehículo y una tarjeta impresa no se piden igual. Todo documentado en un manual de veinte páginas, con una página entera dedicada a las seis formas de romper la marca, dibujadas. Después lo bajamos a lo que se toca: uniforme, tarjeta, gorra, el caballete de la acera y la rotulación de la furgoneta. Y sobre esa base rehicimos la web entera, fuera de WordPress y sin constructor visual, con la paleta del manual convertida en variables de código para que no pueda desviarse. La pieza que la separa de cualquier plantilla es el probador de color: deja ver cualquier tono aplicado a una pared de verdad —y dos a la vez, sobre las dos paredes de la escena— antes de pedir presupuesto.
El resultado
La marca ya no depende de quién la aplique: el bordado del uniforme, el vinilo de la furgoneta y el cartel de la acera salen del mismo archivo y de la misma regla, y la página que un cliente abre en el móvil usa exactamente los mismos colores que la furgoneta que tiene aparcada delante. La web nueva está en desarrollo y sustituirá a la de WordPress: sin constructor visual de por medio y con el probador de color como pieza propia —lo único de todo el sitio que un competidor no puede copiar pegando una plantilla—.
El manual de marca
El manual se entregó al cliente en español; las páginas que se muestran son las originales.

Las iniciales dibujan un rodillo
El identificador está construido sobre las iniciales del nombre: la «D» y las dos «P» se resuelven como una sola forma que, leída entera, es un rodillo de pintura. Es lo que hace que la marca diga a qué se dedica la empresa antes de que nadie lea el nombre —útil en un rótulo de furgoneta, que se ve tres segundos desde un coche—. La construcción está fijada sobre retícula, con una inclinación constante de 80 grados que mantiene proporciones y espesores uniformes en cualquier tamaño.

El aire que hay que dejarle, y hasta dónde encoge
El área de protección se mide sobre el propio identificador y queda libre por los cuatro lados: es lo que impide que en una tarjeta acabe pegado al borde o en una web pisado por un titular. La reducción también está probada y escrita: al 100 % y al 60 % el imagotipo se lee completo, y el 20 % de la escala original es el suelo por debajo del cual deja de funcionar. Ahí toma el relevo el isotipo.

Azul Francés y Verde Brillante
Dos colores principales y no más: el azul sostiene la marca y el verde es el acento que la mueve. Cada uno llega con su equivalencia en HEX, RGB y CMYK, y eso no es adorno de manual — un rótulo de vehículo, una tarjeta impresa y una pantalla no se piden con el mismo número, y sin las tres escritas cada proveedor termina eligiendo la suya.

Platino, Negro Carbón y Amarillo Llama
La gama secundaria entra donde la principal no llega: el platino para fondos y superficies amplias, el negro carbón para texto y contraste, y el amarillo llama para lo que tiene que verse desde lejos —una señal en la acera, una franja de aviso—. Están separados de los principales a propósito: son apoyo, y el manual deja claro que no compiten con el azul.

Sobre foto, siempre con su cápsula
Una empresa de pintura vive rodeada de color, así que el identificador va a caer sobre fondos que no controlamos: una pared recién pintada, una pila de botes, una obra. La regla es una cápsula blanca alrededor del imagotipo, que garantiza el contraste y la legibilidad sea cual sea la foto de debajo. Es la diferencia entre un logo que se lee y uno que se pierde en el fondo.

Cuando no hay color disponible
Un bordado a un hilo, un sello, un grabado o un anuncio a una tinta no admiten la versión de color. Para eso están las variantes monocromáticas, resueltas en positivo y en negativo, con el imagotipo y el isotipo por separado. Están en el manual porque, si no se entregan, alguien las improvisa —y lo que llega de vuelta es una marca distinta cada vez—.

Malking Modern, y las líneas que ordenan lo demás
La tipografía de la marca es Malking Modern: sin remates, de formas definidas y buena presencia visual, elegida para que los mensajes lleguen claros y no decorados. Junto a ella, tres recursos visuales que componen todo lo demás —líneas diagonales, líneas sinuosas y fotografía—, y que existen para que una pieza nueva se pueda montar sin inventar nada.

Seis maneras de romperla
El manual dedica una página entera a lo que no se hace, y lo dibuja en vez de solo enunciarlo: cambiar de sitio los elementos, separarlos, tocar los colores, sustituir la tipografía y colocar el identificador sobre imágenes sin contraste suficiente entre figura y fondo. No están para limitar a quien diseña, sino para que la marca sobreviva a las manos por las que va a pasar —que en este oficio son muchas: el rotulista, el bordador, la imprenta y quien monte el próximo anuncio—.
El proyecto en imágenes






La web, pantalla por pantalla
En el móvil, donde el probador funciona igual
Pruébalo tú
Esta es la pieza del sitio de Dezma, funcionando. Elige una combinación —o los dos colores por tu cuenta— y las dos paredes se pintan. Es una sola fotografía: el color se recorta con una máscara y se multiplica, así que conserva las sombras del render en vez de quedarse como una mancha plana.

- Tu combinación
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La pared de acento es la pequeña, la de la izquierda: alrededor de una cuarta parte de lo que se pinta. En el sitio de Dezma esto funciona además sin JavaScript, con radios nativos y CSS.
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