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Subirle el sueldo neto a tu pastor sin gastar un dólar más

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Nómina pastoralParte 3 de 4Ver la serie completa

Casi todas las juntas de iglesia que conocemos han tenido la misma conversación: el pastor necesita ganar más, y no hay de dónde sacarlo. Las ofrendas dan lo que dan, y el presupuesto está donde está.

Hay una decisión que la junta puede tomar en una reunión y que le sube el sueldo neto al pastor sin que a la iglesia le cueste un dólar más. No es un aumento: es reorganizar cómo está compuesto lo que ya se le paga.

Se llama subsidio de viviendahousing allowance—, y es el beneficio fiscal más potente que tiene un ministro en Estados Unidos.

Qué hace, en una frase

Para casi cualquier trabajador el orden es este: cobras, te descuentan el impuesto, y con lo que queda pagas la casa.

Para un ministro, la ley permite darle la vuelta. La iglesia divide su compensación en dos:

  1. Salario regular, que tributa como cualquier sueldo.
  2. Subsidio de vivienda, que queda fuera del impuesto federal sobre la renta.

La iglesia paga exactamente lo mismo. El pastor se queda con más.

Cuánto se puede designar: la regla del menor de los tres

Aquí es donde conviene ir despacio, porque es donde la gente se hace ilusiones que luego no se sostienen. La junta no puede decidir que todo el salario es subsidio de vivienda.

Al cerrar el año, lo que el pastor puede excluir de verdad es la menor de estas tres cantidades:

Lo que la iglesia designó

El monto que la junta acordó por escrito, y antes de empezar a pagarlo.

Lo que realmente gastó en su vivienda

Alquiler o hipoteca, servicios, reparaciones, muebles, mantenimiento del jardín, hasta la pintura de la casa.

El valor de renta de esa vivienda

Lo que costaría alquilar esa misma casa amueblada y con servicios, en su mercado local.

Las tres tienen que sostenerlo. Si la iglesia designó $25,000 y el pastor gastó $20,000, el límite son los $20,000: la diferencia es exceso de subsidio y se declara como ingreso gravable.

Por eso el pastor tiene que guardar sus recibos. No para enseñárselos a nadie el lunes siguiente, sino para poder sostener el número si algún día hace falta.

La ventaja que no tiene ningún otro oficio

Hay una regla general en el sistema fiscal estadounidense: no puedes deducir gastos que pagaste con dinero que no tributó. Tendría sentido que aquí aplicara — el pastor paga su hipoteca con dinero exento, así que no debería poder deducir nada de ella.

Pues la ley hace una excepción expresa. Puede pagar la hipoteca y el impuesto de propiedad con el subsidio exento y aun así deducir los intereses y esos impuestos en su declaración personal, si detalla deducciones.

Es una ventaja real, reconocida y de las pocas de su clase en todo el código fiscal. Y es de las que más veces se quedan sin usar simplemente porque nadie se lo dijo al pastor.

La regla que lo destruye todo: antes, y en acta

Si hay un detalle que arruina este beneficio, es el momento.

El subsidio tiene que estar aprobado por escrito antes de que el pastor reciba el pago. No hay forma de hacerlo hacia atrás. La junta no puede reunirse en diciembre y declarar que la mitad de lo pagado durante el año fue subsidio de vivienda: ese dinero ya se pagó como salario, y salario se queda.

Designado a mitad de año, cuenta de ahí en adelante. Designado en enero del año siguiente, no cuenta nada.

Si la iglesia le da la casa en vez del dinero

Es lo habitual en muchas congregaciones pequeñas, y funciona parecido con un matiz.

Cuando la iglesia provee la vivienda —la casa pastoral—, el valor de renta de esa casa queda igualmente fuera del impuesto sobre la renta. Y si además le paga algo para servicios o mantenimiento, esa parte se designa como subsidio con las mismas reglas de arriba.

Lo que no cambia es lo siguiente.

El «pero»: el Seguro Social sí lo cuenta

Como vimos en el primer artículo de esta serie, el ministro es empleado para el impuesto sobre la renta y cuenta propia para el Seguro Social y Medicare. El subsidio de vivienda vive justo en esa costura:

  • Impuesto sobre la renta: queda fuera. No va en la Casilla 1 del W-2.
  • Seguro Social y Medicare (SECA): sí se suma. El 15.3% se calcula también sobre el subsidio.

Es la parte que más sorprende y la que provoca sorpresas en abril, así que conviene que el pastor lo sepa desde el primer mes y no cuando presente su declaración. La única excepción es que tenga aprobada la exención por el Formulario 4361 — de eso va el siguiente artículo.

Lo que esto significa para una junta

Este no es un truco ni un resquicio: es un beneficio expresamente previsto para quienes dedican su vida a servir a una comunidad. Y administrarlo pide poco: una votación al año, registrada, y que el pastor guarde sus recibos.

A cambio, el hogar pastoral se queda con una parte bastante mayor de lo mismo que la iglesia ya estaba pagando. Pocas decisiones de junta tienen esa relación entre esfuerzo y efecto.

En la próxima entrega: el Formulario 4361, la exención del Seguro Social para ministros. Qué es exactamente, por qué es irrevocable, y por qué la mayoría de quienes preguntan por ella no deberían pedirla.

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